Inspirada en el latido de la vida que se genera a cada instante en la selva donde encuentro la magia de la contemplación y el silencio, esta obra es un homenaje a la mágica manera en que la naturaleza se preserva a si misma, en estado meditativo una guardiana vestida de color corazón protege entre sus manos una pequeña hoja para recordarnos que debemos respetar y amar las plantas como un tesoro.
Sobre la impronta de hojas y óleo, añadí hojas naturales preservadas con textura cosidas al lienzo y evidenciar su belleza.