Esta pintura está inspirada en la maravillosa capacidad de los colibríes para polinizar la vida y ser mensajeros de esperanza. Vi el gesto de un colibrí e imaginé a la naturaleza como un guardián que los protegía a pesar de su delicada fragilidad. Una fuerza increíble que surge del corazón.
Inspirada en un nido de colibrí que vi en la selva maya, un tributo a estas pequeñas pero poderosas familia de aves que sostienen la vida de muchas tiernas y valientes maneras.